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martes, 2 de agosto de 2011

Deshiela tu corazon y veras la belleza del mundo.

Sobre la ausencia de fronteras

No hay fronteras. Los animales no conocen fronteras, las plantas no conocen fronteras, los vientos no conocen fronteras, las nubes no conocen fronteras, los ríos no conocen fronteras. Sólo el hombre cree en fronteras: “No te está permitido entrar aquí”.
Me pregunto: ¿Cómo es posible esto?
El problema es que vosotros, los occidentales, aprendéis desde la infancia a crear fronteras. Pero la madre tierra no tiene fronteras. El viento no conoce fronteras. Quizá se lleve a miles de kilómetros la hoja marchita que el viento de otoño arranca de un árbol de tu jardín. Tal vez la lleve hacia el Norte, donde en algún momento se congelará y caerá sobre Groenlandia. Y acabará en un lago groenlandés, donde desplegará su energía. Todo está unido y conectado con todo. Sois vosotros los que habéis inventado las fronteras.
Tenemos que aprender que solo existe un mundo y que las fronteras que le hemos trazado son ilusiones. Necesitamos tener una conciencia global de que todos estamos cohesionados y formamos un solo organismo. Necesitamos una conciencia clara de que todos somos una familia


Sobre la guerra


En mi patria nunca ha habido una guerra. A mi pueblo le resulta extraño que haya pueblos que luchan entre sí para conquistar tierras. Tenemos claro que solo existe una tierra y que no pertenece a nadie. Cada cual tiene derecho a utilizarla, y cada cual lo hace a su manera. Lo único que nadie puede es poseerla. La tierra pertenece a todos. Por eso no comprendemos que haya guerras para poseer tierras. No podemos comprender por qué los hombres trazan líneas en los mapas y dicen: Esto es una frontera.
Y tampoco podemos comprender que haya padres y madres que aprueben que sus hijos se dediquen a matar.


Angaangaq, jefe espiritual de los esquimales  La voz del hielo

viernes, 15 de julio de 2011

La Discordia.

Te auto-limitas mediante la falta de comprensión o por la inhabilidad de aceptar.

Eres tu propia condenación en la limitación que has atraído a tu alrededor.

La discordia es una rata de vibración tan lenta que ensombrece la vida.

El comienzo de la discordia fue la REBELIÓN. Fue un proceso gradual, y durante un gran lapso aumento el momentum y la densidad de las condiciones actuales.

¿Qué causa la confusión? Tan sólo un poco de duda. La duda hace que perezca tu visión de perfección.

Todo aquello que te disturbe te tiene pisado por el cuello.

La discordia es solamente la creencia humana en la apariencia —esto es, miedo.

Toda envidia, crítica, condenación y juicio no son más que formas de miedo. Cuando amas a la Presencia —a Dios—, ¿cómo puedes dudar o temer?

El miedo da inicio a la formación de pus en el cuerpo.

¿Cómo alcanzan la victoria las fuerzas destructivas? A través del miedo. Esa es la única arma que tienen.

A través de sentimientos discordantes, se reviste o apaga el punto de luz.

Todo lo que es aterrador, toda discordia, no es más que luz revestida. Dentro de la discordia hay luz, y ésta puede estallar instantáneamente.

Cuando entras a un recinto oscuro, no ves qué hay allí y podrás tropezar con algo. Pero cuando enciendes la luz, todo se aclara. La oscuridad deja de existir. No tienes que sacarla a puntapiés ni eliminarla de alguna manera. En vez, la condición es transformada, y lo mismo ocurre con la comprensión de la vida cuando hay la luz suficiente.

En la luz hay comprensión/entendimiento —la omni-sapiencia. Cuando hay la luz suficiente en la conciencia, los conceptos humanos son transformados, transmutado en la Mente Omnisciente de Dios.